ALTURA PRESTADA

Detrás de la historia

Hay cosas que crecen sin pedir permiso.

Un pequeño bonsái observa a los grandes árboles del jardín. Los admira. Los envidia un poco. Y un día descubre lo que significa alcanzar una altura que nunca imaginó.

Pero no todo lo que crece nos pertenece.

Altura prestada es una fábula sobre un árbol, un jardinero y una rama que termina convirtiéndose en algo mucho más grande que ambos.

Aunque, pensándolo bien, quizá nunca se trató solamente de un árbol.

A veces confundimos lo que tenemos con lo que somos.

Me interesaba explorar esa extraña relación que tenemos con las cosas que llegan a nuestra vida y que, sin darnos cuenta, comenzamos a considerar indispensables.

Una relación, una oportunidad, un sueño, una idea de nosotros mismos.

Hay cosas que sostenemos durante tanto tiempo que terminamos formando parte de nuestra identidad. Y cuando desaparecen, no siempre sabemos qué hacer con el espacio que dejan.

De ahí nace la pregunta que atraviesa esta historia:

¿Qué queda de nosotros cuando perdemos aquello que creíamos que nos definía?

No quise escribir un libro de respuestas. Preferí contar una historia pequeña, con un personaje que pudiera equivocarse, desear, aferrarse y, quizá, descubrir algo de sí mismo.

Un bonsái me pareció un buen lugar para comenzar.

También hay silencios que se dibujan.

Desde el principio imaginé Altura prestada como una historia en la que las palabras y las imágenes tuvieran el mismo peso.

Elegí trabajar con tinta negra, trazos gestuales y espacios blancos. Quería que cada ilustración contara algo más allá de las palabras.

Porque a veces un trazo puede expresar lo que una página entera no alcanza a decir.

Y hay emociones que prefiero dejar en el papel, sin explicarlas.

No todo lo que perdemos desaparece.

Mientras desarrollaba esta historia, hubo una idea a la que regresaba constantemente: las cosas que pasan por nuestra vida también nos transforman.

A veces dejan recuerdos. Otras veces, heridas. Y algunas dejan algo que resulta mucho más difícil de nombrar.

Me interesaba hablar de ese momento en el que dejamos de mirar lo que ya no está y comenzamos a reconocer aquello que permanece.

No necesariamente como una victoria. Tampoco como una resignación.

Simplemente como parte de estar vivos.

Cada lector encontrará algo distinto en este pequeño árbol.

Y eso es, quizá, lo que más me gusta de contar historias: que una vez que salen de mis manos, dejan de pertenecerme por completo.

Una historia sobre lo que permanece.

Altura prestada reúne palabras e ilustraciones en blanco y negro para contar la historia de un pequeño bonsái que deseaba crecer más allá de sí mismo.

Es un libro para leer despacio, detenerse en sus imágenes y, tal vez, regresar a alguna de sus páginas tiempo después.

Porque hay historias que no terminan cuando cerramos el libro.